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miércoles, 6 de marzo de 2013

VEINTICINCO, VEINTE Y CINCO.

Veinticinco, veinte y cinco.

¿Por qué? Porque queda aún mucho camino por delante y muchas ganas de recorrerlo.
Porque no es tan sólo un plano, porque no es tan sólo una biografía.
Porque no son tan sólo trece viviendas cualquiera.
Porque como dice Vetusta Morla, "...nunca sabes dónde puedes terminar...o empezar..."
Andalucía, Úbeda, el Chalé y Granada, Dinamarca, Edimburgo, Madrid, Nueva York y Barcelona.
Porque el la arquitectura es importante sí, pero más lo son las personas. Son éstos espacios y las personas que de algún modo las que han vivido conmigo su interior, las que han interaccionado conmigo a través de estos veinticinco años; los que han hecho de mi persona lo que soy a día de hoy.
 


¿Por qué? Porque sí. Porque me apetecía.

Se merecía un post.
Veintinco, un cuarto de siglo.
Dentro de veinticinco más, el siguiente.

Saludos, y que no os engañe la vida  :)

domingo, 24 de abril de 2011

GOODBYE EDINBURGH

Después de 6 meses en Edimburgo. Después de 6 meses en Dinamarca. Después de 1 año fuera de España, volvía a casa.
Supongo, y he de reconocerlo que me entró el "canguelo", no es que no estuviese a gusto ni mucho menos, puesto que ya estaba totalmente establecido; Piso, trabajo, viajes, amigos, salidas, entradas...; aunque supongo que un hecho determinó un poco mi decisión de volver.
Estando en Edimburgo, conocí a un grupete mu apañao de españoles, (porque sí, en Edimburgo también hay españoles), eran algo mayores que yo, y llevaban unos cuantos años allí viviendo. Era curioso, porque ellos me comentaron que hacía 7 u 8 años llegaron allí al igual que yo; algunos después de un Erasmus, otros para mejorar el inglés, con intención de quedarse durante un par de meses o así, "just for improve the english"; sin embargo, habían pasado 7 años y allí seguían, sin intención de volverse.
En realidad estaban bien, quiero decir, tenían su trabajo, a lo mejor, no relacionado con lo que estudiaron en su día, sus amigos, su vida... y claro yo en ese momento en verdá me asusté un poco, porque no me veía en una cafetería después de haber estudiado (¿para toda la vida?), y supongo que por eso me entrarían las prisas de volver.

A día de hoy te digo que no hubiese pasao ná si me quedo un año más.

Ya durante el mes de Julio estaba via on-line saturando bandejas de entrada de las secretarías de las universidades de Madrid, Barcelona y Granada entre otras. Hay que tener cuidado con eso que decían en la tele de "busque, compare y si encuentra algo mejor cómprelo", si quieres que te dé un consejo cuando buscas un máster: busca, pero no mucho, o te volverás loco. Cuartillas de folio escritas de arriba abajo con nombres de universidades, másters, responsables, teléfonos, direcciones, precios que me perdían. Ya no sabes ni a qué universidades has pedido información. Finalmente eché la preinscripción en las Politécnicas de Barcelona y Madrid; en Barcelona quedé en lista de espera y en Madrid, me habían seleccionado. Fácil. Próximo destino: Madrid.
No se me olvidará esa última pinta en el Beehive Inn con los amigos y compañeros de trabajo, o el concierto de Killing Time esa misma noche, la banda de mis amigos, con dedicatorias incluidas. En realidad, a partir de Septiembre las cosas cambiarían. Algunos de mis amigos dejaban Edimburgo también, por finalizar sus estudios, unos trabajarían allí y otros se irían, por lo que era un motivo más para irme.
Acababa el verano, se iba el calor (el poco que había), los turistas empezaban a abandonar la ciudad, finalizaba el Festival, había comprado el vuelo y no había marcha atrás.
Era un 21 de Agosto de 2010, justo un año después de que cogiese un vuelo con destino a Dinamarca, volaba de vuelta a España. Ni en mis mejores sueños podría haber imaginado ese 21 de Agosto de 2009, un año antes, todo lo que me quedaría por vivir durante ese año: la gente que conocería, los sitios que visitaría, etc.

¿Quién me iba a decir que un año después estaría de vuelta de Edimburgo hacia Madrid para hacer un master?

Que, ¿Con qué me quedo de Edimburgo?Con los paisajes, con el difícil comienzo de los hostales, con la gente del trabajo, con los amigos, con las tardes de barbacoa, con las pintas, con los viajes a los verdes parajes, con mi bici, con la ciudad.

¿Anécdotas?Muchas, muchísimas no, lo siguiente, algunas que no pueden contarse, otras como las dos visitas a Dinamarca a los Erasmus que seguían disfrutando de esa burbuja ya lejana para mí, el jaleo que me pilló en una de las visitas con la cosa del volcán de Iceland, locuras, andamios, vehículos, la final del mundial, ...

Al final va a ser verdad eso que decían que con la erasmus te "encontrabas a tí mismo". La mejor experiencia personal. Ya te lo dije, Lose yourself =)

domingo, 27 de marzo de 2011

FESTIVAL

Llega Agosto y con ello el Festival de Edimburgo. En realidad son tres los que se celebran: el de cine; el del desfile de bandas de gaitas, que se celebra en el patio del Castillo de Edimburgo y se agotan las entradas en Junio y "el de la calle", es decir: El International Film Festival , The Royal Edinburgh Military Tatoo y el Fringe Festival.
La ciudad se viste de gala y triplica su población durante el mes de Agosto. Caminar por la Royal Mile resulta casi imposible. Músicos, trovadores, magos, artistas y fantoches que se lanzan a la calle a la caza del desorientado turista. Los precios suben y la gente lo paga. Hay música en directo en todos los pubs de la ciudad, así como conciertos, actuaciones en las calles de todo tipo: magia, bailes, etc. Pintas de cerveza. Insomnio. Resacas. Ojeras. En la cafetería se notaba ya que era un no parar desde las 8 de la mañana, y si bien, aunque acabases cansado, a las seis y media de la tarde estabas fuera y te daba tiempo de sobra para tomar un par de pintas con los amigos y para ver alguna actuación, algunas gratis, otras no.
Recuerdo en especial un espectáculo llamado Tabu, que consistía en una especie de "circo" sin animales, pero en el que tú formabas parte; era dinámico, te hacían moverte de un sitio a otro y formabas parte de la actuación. Me recordaba mucho a los de la película Noviembre de Achero Mañas. Espectacular.

Por una parte estaba ilusionado por volverme a España, ver a mi famila y amigos, empezar en Madrid. El máster. "Una nueva meta vamos"; aunque por otra, no te negaré que costó hacerse a la idea de dejar la vida que llevaba allí. Amigos, trabajo, mi bici...

ROAD TRIP


A finales de Julio, unos amigos y yo hicimos un viaje a las Islas Skye de Escocia. Pedí unos días en el trabajo y nos alquilamos un Peugeot 107. Saco de dormir y tienda de campaña en mano, nos echamos a la carretera.

Una vez cruzado el puente de Skye que une la península escocesa con la isla, va cambiando el paisaje paulatinamente y al pasar Portree lo único que queda por delante es la carretera y verde, mucho verde. Acampamos donde queríamos ya que en Escocia está permitida la acampada libre, si bien ibamos por la carretera y se nos hacía de noche, echábamos el coche a un lado de la carretera y linternas en mano, montábamos las tiendas de campaña. Aún quiero hacer el esfuerzo de recordar el olor a barbacoa que desprendían las bandejas desechables que comprábamos...
De momento en nuestro país iban a permitir la acampada libre
, y si bien algunos podrán decir que no lo hacen debido a que España es una tierra más seca, por la situación geográfica, lo que implica un peligro de fuego (que estoy de acuerdo, ojo) yo quiero pensar también en una mala concienciación que tienen, (o debería decir tenemos) aquí en cuanto al medio ambiente se refiere.

Bordeamos la isla en el P107. Increible. Mágico. Castillos que se elevan en verdes colinas; Acantilados vertiginosos que rajan y dividen el verde paisaje del oscuro azul del Océano Atlántico; la carretera serpenteante en la que solo cabe un coche y cada "x millas" te encuentras un ensanche por si viene un coche de frente (más de una vez tuvimos que echar marcha atrás por algún autobús hasta encontrar el ensanche para que uno de los dos pasase); vacas peluas, con enormes cuernos que pastorean tranquilamente a tu lado, las nubes que bajan a ras del suelo e intentan jugar con los dormidos lagos escoceses, pueblos abandonados, naturaleza... Más de una vez nos perdimos. Una vez, con suerte, dimos con un matrimonio Australiano que iban en bici y viajaban de un lado a otro según nos dijeron (qué forma de plantearse la vida, qué envidia!) y nos orientaron, y otra también recuerdo que nos topamos con una anciana pareja que estaban viendo a través de unos telescopios ¡los delfines a lo lejos en el mar! Parecía de película poder ver asomar la aleta dorsal de los inteligentes mamíferos...
Una vez bordeada la isla y cruzado de nuevo el puente de Skye, atravesamos la península en dirección Stonehaven, justo debajo de Aberdeen, para ver el castillo de Dunnottar, una fortaleza en lo alto de un peñón rodeado por las embravedicas aguas del mar del Norte.

Con tales parajes te dan ganas de gritar ¡¡¡¡Libertaaaaaad!!!! como lo hizo Mel Gibson en Braveheart tú.











domingo, 13 de marzo de 2011

LOSE YOURSELF


Al principio de tener el curro no tenía las horas que deseaba, tenías el inconveniente de llegar muy muy justo a final de mes, pero la gran ventaja de disponer de mucho tiempo libre.

El tiempo cada vez mejoraba, y si bien alguna vez caía una chaparrá, ésta era ligera y de momento volvía el sol a intentar calentar nuestra blanca piel. Me negocié una bici que se convirtió en el medio que podía llevarme a cualquier sitio, tan sólo distante de unas cuantas pedaleadas de menos o más; me saqué mi carnet de la biblioteca de Edimburgo y sacaba libros que me entretenían de vez en cuando.

Escapadas al Jardín Botánico de Edimburgo, barbacoas y fútbol en los Meadows, subidas al Arthur Seat...;qué grande la barbacoa en el jardín de mi casa el día de mi cumpleaños. Sol, amigos, cerveza, chuletas...hasta el pesao hijo de vecino pidiendo cerveza acudió por allí.

Por otra parte, hay gente que no puede estar sola o no sabe. Tengo amigos que me dicen: es que no sirvo pa estar solo tío, me aburro, me desespero. Soledad. Tienen miedo a quedarse solos porque no saben cómo aprovechar ese tiempo. ¿Aburrimiento tal vez? Siempre hay algo qué hacer. Tenía un profesor que decía: "Lo peor que le puede pasar a alguien es decir que no tiene nada que hacer".
A ver, no hay que ser extremistas, por lo que no hay que extrapolarlo a ser huraños. A mí, como al que más, me gusta salir y disfrutar con los amigos. No obstante a veces hay que saber estar solo, ordenarse y organizarse, saber pensar (no demasiado, que se cría mala sangre, como diría mi madre). Pues eso. Un par de horas al sol sumergido en la lectura, con tu música de fondo, acompañado de tu inseparable bici NO TIENE PRECIO. (Te lo digo ahora, que vivo en Madrid)
Algunos pueden pensar: vaya amargao el tío este, pero que no se equivoquen, hice amistades buenísimas allí, de hecho, conecté mejor con algunas personas que con otras que he conocido de toda la vida. Se suele decir que no es más feliz el que más tiene, si no el que menos necesita:

Un libro, una cerveza, sol, césped, ¿Qué más se puede pedir?

Aparte de "lose myself", o perderme, organizaba con los colegas salidas y entradas. Tardes de Fifa con pizza y karaoke, salidas al Opium, The Hive... Un día hicimos una excursión a la isla de Cramond. Un camino la une con la costa, pero a partir de las 6 de la tarde queda sumergido por la marea que empieza a subir. Noveas, to guapo tú.

Yo que tú, me desintoxicaba de la ciudad de vez en cuando.

Lose yourself my friend =)



sábado, 5 de marzo de 2011

¿UN CAFÉ?

Hiya, what can I get for you?
Al principio costaba entenderse por el tema del acento escocés. Más de una vez los clientes no me entendían hablando, o yo a ellos cuando pedían, pero eran pacientes, y encima dejaban propina!

"Sit in" or "take away"?...Regular or grande size?...Espresso, single o double?. Café Latte. Capuccino. Americano. Mocha. "kill the bubbles!", Perfect "doam of foam" , "Gold ring", "Cinnamon on top?" ...

Muchos turistas, muchos clientes, en definitiva: mucha gente. Teníamos clientes fijos y nada más verlos entrar ya decías : "ahí viene el double espresso", o la "capuccino 1 shot". No te quedas con los nombres, de hecho a veces ni los sabes, pero todos los días hay tema de conversación. Recuerdo a la anciana de pelo blanco, gafas de sol y labios "rosa chicle" que todos los días dejaba propina, o al tartamudo que me pedía el White Chocolate Mocha. También me acuerdo de una que se reía como Pulgoso, el perro de los Autos Locos...
Llegaba gente de todas partes: Australia, EE.UU, Alemania, y cómo no españoles. Muchos españoles. Si ya de por sí dicen que de los medio millón de habitantes que tiene Edimburgo, unos 30.000 son españoles, a esos hay que sumarle los que van y vienen de visita. El sentimiento nacionalista se ensalza cuando uno está fuera de su país (sin connotación política); al principio sí que dices:"¡Inchi, un español!" que luego se transforma en un "otro español...más".

Un día nos llevaron a Glasgow para hacer un curso de formación y convivencia con gente de otras cafeterías de la empresa en todo el país (de momento van a hacer eso aquí en España, ¡En una cafetería!).
Al principio, hasta que mi jefe se aprendió mi nombre no veas, y es que cuando te presentas y dices "My name is Andrés", claro, si lo lees no cabe duda, pero cuando los que estamos debajo de despeñaperros decimos Andrés no suena igual: ¿André? - No ; ¿Andrea? - No; ¿Andreas? - Que noo; al final haces un esfuerzo sobrehumano y pronuncias tu nombre en un perfecto castellano (ojo, que no madrileño) y dices: "AndréSS" (coño!), (Y al día siguiente tienes agujetas en las mandíbulas de pronunciar "eses"). A los típicos olés, e hispanias, les seguían sus correspondientes piques escoceses-británicos...que se arreglaban después con una tortilla de patatas o unas buenas pintas de cerveza.

El olor del horno a las 7.30 de la mañana calentando los croissants y las cañas, las tiernas muffins de chocolate o mermelada, los paninis, los batidos cuando llegaba el buen tiempo, el aroma a café...El disco de música se repetía una y otra vez, cuyas canciones me sabía de memoria y ahora no soy capaz de recordar ni tan siguiera una melodía...

martes, 22 de febrero de 2011

Sí, pero...con experiencia por favor.


27, 29 ó 37. Esos eran los números de autobús que me llevaban y me traían al centro. Los autobuses de Edimburgo son algunos al igual que los de Londres, de dos plantas. La cosa funciona así: si no tienes la tarjeta del bono mensual (unos 45 pounds), o el ticket del día (3 pounds) tienes que pagar en efectivo (importe exacto), al "autobusero" que no te da cambio. No obstante el sistema tiene truco: al entrar en el bus, existe una pequeña caja/hucha transparente cerra donde depositas las monedas (llámalo monedas, llámalo x), donde el conductor ve lo que has echado; ¿Qué pasa? Que si hay gente esperando en cola detrás tuya, obviamente no se va a parar a contar el número de monedas que has echado, aunque te pregunta/sugiere/reclama :
"You Know that it's 1,20 pounds", a lo que respondes, "Of course I know, it's exactly", pero como el autobusero tendría que pararse a abrir la hucha, y hay gente detrás esperando...; pues eso.

Ya acomodado en mi nuevo piso, seguía con la búsqueda de trabajo. Anna, mi compañera de china (y dueña del piso) me animaba bastante y me daba ideas por dónde buscar. Ella llevaba en Edimburgo 7 años, es un poco mayor que yo, estudió enfermería en China, pero con la cosa de homologaciones de título y papeleos, tenía que estudiar aún en Edimburgo. Trabajaba y a la vez estudiaba. Joan por su parte, era más pequeña, se había independizado con sus 18 años porque había decidido no seguir estudiando y trabajaba en una óptica como recepcionista. Una vez, ¡Me comprobaron la vista gratis y todo oye!

Al principio de mudarme, en esa semana me hicieron una visita una pareja de amigos españoles que conocí en Dinamarca, nos hizo un día de perros y apenas pudieron disfrutar de su estancia romántica a causa del tiempo, aunque me ayudaron bastante en lo que a la búsqueda de trabajo se refiere...

Es curioso que sea el que sea el trabajo que estés buscando, te pidan experiencia. Siempre; no obstante, yo me pregunto que alguna vez ell@s debieron empezar ¿No?. Como se suele decir, "nadie nace enseñao", pero me imagino que eso una vez que seas empresario se te olvidará, al igual a muchos mayores se les olvida que una vez ellos fueron niños...Yo, por suerte o por desgracia, no tenía mucha experiencia en lo que a la hostelería se refiere, pero estaba dispuesto a aprender y poner todo mi empeño, como el que más, vamos que, no se me iban a caer los anillos por fregar platos (más que na, porque no tengo, anillos), y estaba totalmente dispuesto a hacerlo. Pero claro, si no tienes experiencia chaval...

Harto ya de depender de esa experiencia que todo el mundo te pide, pero nadie está dispuesto a proporcionarte si ha de ser el primero en dártela, mentí. Mentí como cuando le dices al cura en tu primera comunión que tus pecados son "el decir palabrotas y el portarte mal en casa", mentí como cuando te propones quitarte del tabaco y luego no lo consigues (ojo, y no fumo), vamos, mi cv no era el de Ferran Adriá,
pero pensé que en igual que en Ratatouille cualquiera puede cocinar: tenía experiencia de camarero, ayudante de cocina o barman, en restaurantes de la Costa del Sol, Zaragoza o Granada.
¿Números de teléfono de referencia? Los de la pareja que me visitaron. Todo acordado, si os llaman, ya sabéis ¿Acaso iban a ir a España a comprobar si en realidad trabajé allí?No creo...

Realmente la única experiencia que tenía a algo parecido a camarero o barman fue cuando empecé a los 16 ó 17 años en la caseta de la Feria de San Miguel del Borriquillo y eventualmente... Sabía que no era una cuartada muy buena, pero tenía la excusa de decir que "España esto lo hacíamos de diferente forma...o se llama de forma distinta...", aunque me esforzaba al máximo por aprender y no tener que recurrir a eso.
A los 2 días me llamaron de la primera entrevista: en el restaurante El Barrio para poner copas a la noche, quedaron en llamarme, aunque no lo hicieron. Mala suerte. Seguí buscando.
El 8 de abril entré a un Café Nero, el que está en la esquina de Princess Street, a tomar café para descansar, cuando acabé de tomármelo pensé "Inchi y ¿Por qué no lo dejo aquí también?" me dirigí al chaval que atendía y le dije que si buscaban a alguien a lo que me contestó que se lo pasaría al manager, que casualmente estaba allí.
James, el manager, me acompañó a una mesita aparte y le echó un vistazo a mi cv y dijo en escocés acentuado:

- "Veo que tienes experiencia"
- "Sí, sí"
- "¿Sabes preparar cafés?"
- "Por supuesto"

Tenía que aferrarme a lo que fuese, y aunque tuviese que buscar un manual para cómo preparar un café americano, tenía que cogerlo. Me comentó que en breve un chaval que trabajaba allí se marcharía, por lo que necesitarían a alguien, así que al día siguiente iría a hacer una prueba y ver cómo me manejaba, cómo le caía al grupo y ya después veríamos.
Al día siguiente me presenté 10 minutos antes de la cita y empecé. Estuve todo el día fregando tazas, colocando y limpiando, colocando y limpiando. Así estuve durante la siguiente semana. Aprendí dónde estaba situado cada cosa y le caí bien a la gente. Lo había conseguido. Todo llega. ¡Tenia curro!


He de reconocer que más de una vez se me coló alguna que otra corona danesa sin querer que me habían sobrado de mi aventura en Dinamarca cuando cogía el N37 para volver en la noche a casa, o una moneda de 20 duros (muy parecidas a las libras) que me encontré una vez en un cajón en el trabajo...

jueves, 17 de febrero de 2011

BUSCANDO AL HOMBRE DEL CARTEL (PARTE 2)


Pasó la primera semana y seguía igual.
Ya no podía quedarme más tiempo en la residencia de mi amigo, por lo que me fui a un hostal del centro; en realidad estuve en dos; una noche en uno y el resto de la semana en otro. Realmente es a partir de entonces cuando empiezas a valorar unas cosas y otras. Durante la semana anterior, y aunque había salido a buscar piso y trabajo, mentalmente había estado "refugiado" en la residencia, es decir, tenía esa "comodidad", esa relativa "seguridad" o colchón que me proporcionaba el estar allí; creo que aún intentaba respirar algo del ambiente de aquella burbuja que me habían reventado hacía unos días como quién dice; realmente parte de mi cabeza estaba aún en aquella Erasmus que veía aún mía y no me resignaba a perder, no me centraba y es por ello que realmente no era consciente de lo que tenía por delante.

Pero claro, de eso no te das cuenta hasta que tienes que compartir habitación con otras 12 personas que no conoces de nada.
No es lo mismo parar unos días en un hostal como puedas hacer en viajes que sabes que tienen fecha de caducidad, a hacerlo sin saber la fecha exacta de salida. Empiezas a cansarte de hacer y deshacer maletas, de esconderlas debajo de la cama, de compartir aseos con personas de diferentes culturas, de no tener un enchufe libre para poder cargar el móvil. El no tener un sitio fijo y relativamente seguro para dejar tus cosas al final te afecta un poco, y, aunque conozcas a mucha gente y muchas historias, te dices que así no puedes durar mucho, que algo has de encontrar, y finalmente te mientes para auto-complacerte diciendote que algo saldrá.

Pero no sale nada y claro, al final: Te derrumbas.

Me acuerdo cuando llamé a casa cual niño de 7 años. Habían pasado 2 días desde que dejé la residencia. No quería continuar, tiraba la toalla.

..."Tú te pensabas que allí estaría un hombre con un cartel esperándote, que tendría un trabajo para tí"...

Me acababa de llevar un tortazo, y de los buenos. Abre los ojos flipao: el hombre de cartel no está, es más, hasta puede ser que no exista. No habían pasado ni dos semanas y estaba deseando volverme. Me ponía a la altura de los niños de papá que se cansan de su super-mega aventura en el extranjero, pero no les importa ya que papá está ahí para ayudarles, y estará para los sucesivos caprichos.
No obstante, menos mal que el mío me hizo la de "¿No querías sopa?, ¡Pues toma 3 cazos!", pero con buenas palabras claro:

"Ahora es cuando tienes que aguantar, sigue buscando, llevas allí dos días como quién dice, espera un poco y si ves que no sale nada pues te vuelves y ya está, no pasa ná, pero no tires la toalla a la primera de cambio"
Me acordé de otras palabras que me comentó una vez una profesora que tuve en Bachillerato: "Andrés, si otra persona lo ha logrado, ¿Por qué no vas a poder conseguirlo tú?",

y ¡Qué cojones!, ¡Pues claro joé!

Me puse de nuevo con la faena, echaba curriculums a diestro y siniestro mientras buscaba piso a escondidas en el Career Scotland sin que se dieran cuenta, a veces comía un fish & chips rápido en un parque con tal de aprovechar más el tiempo. En el segundo hostal a un chaval que trabajaba allí le daban alojamiento gratis a cambio de trabajar limpiando, aunque desgraciadamente no había trabajo para mí, ni en otros hostales. Me aconsejaron echar cv's en empresas ETT que solicitan trabajadores para caterings, etc. aunque nunca funcionó. Vi varios pisos, aunque el precio y las condiciones
no me convencían mucho, hasta que recibí un mensaje a través de la página gumtree, de la que sería mi futura compañera de piso Anna. Vi el piso y tanto la zona como las condiciones eran idóneas. Un bajo con dos jardines, uno compartido con los 3 vecinos y otro propio en el que ya me veía en plan dominguero total haciendo mis barbacoas y bebiendo mis cervezas, dormitorio amplio, cama doble, a 10 minutos en bus del centro... "I'll take it" le dije. Viviríamos Anna de China, Joan escocesa y unos meses más tarde llegaría Alison, también de allí. Era un jueves, y a partir de la semana siguiente ya no tendría que hacer y deshacer la maleta en al menos una temporada...

Recuerdo los últimos días que estuve en el hostal, un hostal que en realidad se había convertido en mi casa, con una familia un tanto rara: un dueño totalmente mafioso, el francés que me ayudó con las ETT, el escocés que trabajaba de limpiador y su novia granaina, los moros que compartían mi habitación y que roncaban más que yo (...a los escépticos: , es posible...), recuerdo como anécdota estar en la cocina común, terminar de skypear con mis padres, cuando se vuelven 2 gigantes rubias pecosas (del norte no, lo siguiente) y me dijeron en un argentino clarísimo: "¿De dónde sos vos?" .
¡Eran alemanas ! y habían estado un año y medio en Argentina en su año sabático, (mucha gente, el año antes de entrar a la universidad se toman este año "obligatorio" para conocer mundo, vivir nuevas experiencias, enriquecerse y orientarse un poco en su futuro, cosa que considero que debería hacerse obligatorio por aquí también).

Seguía sin trabajo, pero al menos ya tenía piso, 4 días habían pasado desde que salí de la residencia.
Miro por la ventana, las calles empiezan a cubrirse de blanco. Nieva...

La nieve mola. La nieve mola mucho.




lunes, 7 de febrero de 2011

BUSCANDO AL HOMBRE DEL CARTEL (PARTE 1)

- Taxidriver: Hello, where?
- Yo: To the Heriot Watt University please.
- Taxidriver: What?
- Yo: To the Heriot Watt University, please.
- Taxidriver: Cara rara, expresión de: ¿Qué coño me estás diciendo?, ¿Aonde dices?
- Yo: To the University please.
- Taxidriver: Ah! (¡Haberlo dicho antes hombre!), to the University?
- Yo: YES, the Heriot Watt please.
- Taxidriver: Misma expresión que la anterior...
- Yo: (...pfff...)

Finalmente le enseño escrito en el móvil el nombre de la Universidad "Heriot Watt", cuando él lo pronuncia con su cerrado acento escocés totalmente distinto a como yo lo había pronunciado.

Iba del aeropuerto a la universidad porque allí me encontraría con un amigo que me ofrecería refugio los primeros días de mi llegada. Él estaba allí estudiando un máster y nos conocíamos de haber sido compañeros de clase en Graná.

La Heriot Watt University es una de las cuatro prestigiosas universidades de Edimburgo. Está en las afueras de la ciudad y cuenta con un gran campus en el que puedes encontrar de todo. Realmente es como una mini-ciudad a las afueras de Edimburgo, en donde puedes desde ir a comprar al supermercado, echar unas cervezas, darte una vuelta por el césped y cruzarte con alguna ardilla, o hacer una barbacoa a las orillas del lago del campus. Está como a 20 minutos en bus hasta el centro de Edimburgo.

Llegué en mala época para mi amigo, que estaba totalmente volcado con los exámenes y entregas de trabajos del primer cuatrimestre, lo que me permitía ir un poco más independiente en cuanto a lo que buscar piso y echar cv's.
El segundo y el tercer día no puedo dormir en la residencia ya que mi amigo tenía visita, así que dejé allí la maleta grande y me fui con lo justo un par de noches a un hostal en el centro, así también me ahorraría los 20 minutos de ida y vuelta desde la universidad y podría aprovechar más el tiempo para la búsqueda.

En los hostales se conoce a mucha gente. Mil y una historias distintas que se juntan en la recepción, o en el comedor. Estando en el hostal conocí a un chaval francés que venía a hacer lo mismo que yo, pero él estaba en Glasgow; me llevaba bastante ventaja el muy gachón, pero gracias a él me enteré de la existencia del Career Scotland, un centro que ayuda y orienta a buscar trabajo a desempleados, (ojo, no que busque por tí) y de gumtree, un portal de internet para la búsqueda de pisos. Recuerdo otra noche de aquellas primeras en el hostal que conocí a un par de chicas de los EE.UU que estaban de visita por Europa en su "año sabático" y las pintas que echamos en el Three Sisters hablando de dónde veníamos y a dónde íbamos (sin imaginar que allí mismo sería donde viviría la final del Mundial de fútbol un par de meses más tarde...)

Bueno, necesitaba organización: Lo primero era estar localizable. Conseguir un número de teléfono y una dirección fija para poder actualizar mi cv. Un Samsumg barato de tarjeta pre-pago lebara y la dirección de la residencia de mi amigo (provisionalmente) fueron la solución.
El Career Scotland verdaderamente está bien montado. Por registrarte, te permitían imprimir unos 20 cv's al día, conectarte a internet para la búsqueda de trabajo, ayudarte a formalizar el currículo, orientarte por dónde empezar, o conocer la existencia del Insourance Number, una especie de número personal para cotizar y necesario para poder trabajar allí y todo absolutamente sin pagar ni un pound. Son deberes que deberías llevar hechos desde casa, pero como siempre, "se te olvidan"...

Ya tenía por dónde empezar. Tenía que ser rápido ya que sólo podía quedarme en la residencia un par de días más, después me buscaría un hostal hasta encontrar piso. Iba y venía todos los días a la residencia desde las 10 de la mañana hasta las 7 - 8 de la tarde. Andaba, y mucho; caminé tanto que, los últimos días se me hinchó tanto el pie que ni con la mejor crema comprada en un Boots se me bajó el hinchazón. Imprimía cv's en el Career, a la vez que buscaba piso..."lo siento pero éste es sitio para buscar trabajo, no piso. Como le vea conectado otra vez en gumtree tendrá que abandonar las instalaciones" me dijeron una vez. (¡¿Y qué más te dará a ti?!, ¡Funcionaria!)

Solicité mi Insourance Number y seguí buscando al hombre del cartelito con el trabajo que decía mi padre.



Gracias Álvaro.
Gracias Jose.


jueves, 3 de febrero de 2011

¿Capaz o incapaz?

El 20 de Febrero de 2010 me fui de Dinamarca. Llegas a tu casa y te sientes raro. "No es tu casa, o al menos, no como antes". Te das cuenta de que tu dormitorio se ha convertido en el de todos, abres los cajones y no reconoces qué hay en el interior: figuritas y adornos que antes no estaban, fotos del recuerdo, papeles, etc; parece la típica habitación de casa de tu abuela, cuando llegas y te dice: "Mira hijo, aquí dormía tu padre". Todo te molesta. No estás a gusto. No te entienden. La ciudad es pequeñísima. Tus amigos no llegan a comprender el por qué estás a todas horas contando anécdotas de esos 6 meses, por qué todo lo asemejas a cuando "éste o la otra le pasó esto en el viaje que hicisteis en..."; las redes sociales y skypes echan fuego esos días. Fotos. Fotos y más fotos. Tú has vuelto, pero tu mente aún no. Va a ser verdad esto de la enfermedad post-erasmus que dicen los franceses.

Aún sin vuelos pillados para Edimburgo, no hacía más que
darle vueltas a la fecha de salida: Sabía que debía de ser pronto, para no acomodarme a las comidas de mamá, pero no exactamente cuándo. Después de una semana arreglando papeleos con la (D)eficiente Universidad, me decidí y compré los billetes: Iría a Dinamarca unos días y desde allí volaría a Edimburgo (economicamente hablando salía por el mismo precio que un vuelo directo a Edimburgo, y además aprovechaba para volver a Horsens). Cuando se lo comuniqué a mi famila, recuerdo que mi madre decía "nene, espérate a que pase la Semana Santa y luego ya veremos..." (con la esperanza de que a mi se me bajasen los humos y cambiase de idea), o el mosqueo de mi padre: "¡A ver, a qué vas allí!", "Tú te piensas que habrá un tío allí cuando llegues que te diga, toma Andrés un trabajo". Yo le decía que no, que ya sabía que no, aunque no sé por qué, en el fondo pensaba que ese hombre sí estaría...

Cuánta razón tuvo mi padre...

Mis amigos me apoyaron. Algunos no llegaban a comprender por qué, ahora, habiendo acabado la carrera, prefería irme a quedarme en el pueblo y buscar un trabajo, es más, ¡irme para trabajar de lo que sea!, ¿en qué cabeza cabe?Yo me refugiaba en la excusa de perfeccionar el inglés (objetivo que cumplí a medias estando en Dinamarca), para vivir otra experiencia, conocer gente nueva, terminar de encontrarme a mí mismo (como dije en otro post), quería probarme a mí mismo, ver si de verdad podía responder ¡Capaz! a la pregunta: ¿Capaz o incapaz?

Así pues, después de 2 semanas de mi vuelta de Dinamarca, regresé. Me lié la manta a la cabeza. El 8 de Marzo me permitieron entrar de nuevo en "esa burbuja", aunque ahora era más consciente de que esa burbuja se pincharía en unos días.

El 17 de Marzo de 2010 me fui a Edimburgo. Llegué con JJ, un compañero de la erasmus, que estaría de visita durante unos días en la ciudad, él se cogió el bus que le llevaba al centro y nos despedimos. Allí estaba. Solo. Lo había hecho. Empezaba de nuevo y yo mismo me había propuesto cerrar la puerta a mis espaldas para no poder escapar. Sabía que era una cuenta atrás, el dinero era clave así que disponía de poco tiempo para encontrar al hombre del cartel.
Empecé a buscar.

domingo, 23 de enero de 2011

Hoy, hace un año...



Hoy, hace un año, estaba saturao, estresao, agobiao, cansao. Nada más volver de la Navidad, volver a atiborrarme de turrones y mantecaos y de poner al día a la familia de lo que la Erasmu's life era; había que ponerse las pilas, y es que la entrega del proyecto estaba ahí.
Después de un intenso mes de Enero a base de Autocad, espesores de líneas, sombreados, contornos, corta-pegas, con los ojos cargados y cansados, sacábamos a la luz 12 pizarras llenas de planos, detalles e instalaciones, de A cuatros, tres, dos y uno, que debíamos defender mi compañero y yo ante 4 profesores. Lo hicimos. A partir de ese momento podíamos engordar las listas del paro.
¿Y ahora qué?
Toda tu vida has sabido dónde estaban las metas que debías alcanzar, o mejor dicho, sabías qué habría después de alcanzar esas metas. Por ejemplo, al acabar el instituto sabías que la universidad estaría ahí, y que después de terminar, apenas llegases al último año de carrera, las empresas se pelearían por contratarte, el trabajo estaría ahí esperándote, (o al menos eso era lo que se veía cuando empecé en la facultad), pero acabas, y el trabajo no está. Después de 6 meses inolvidables en el extranjero, ves como te pinchan la burbuja en la que has estado viviendo, como despiertas de ese sueño y te das cuenta de que algo has de hacer.
Intentas prolongar la estancia, sin ningún resultado, echas más de mil y un currículos a distintas empresas, buscas trabajo en la ciudad de Horsens, pero no hay manera.
A principios de Febrero estuve en Edimburgo visitando la ciudad. Allí estaba un compañero de la facultad de Granada estudiando un máster. ¿Y por qué no?Realmente está en nuestras manos la posibilidad de hacer lo que queramos en la vida. Cuando llevas viviendo desde los 18 años fuera de casa, lo que menos te apetece es volver a como estabas antes, y no es que no esté bien con mis padres, es que cuando se prueba esa independencia, esa libertad, "eso" es adictivo.
Me iré a perfeccionar el inglés, a "terminar de encontrarme a mí mismo" (que en la erasmus no me dio tiempo). Muchas dudas, muchas preguntas. Inseguridades. ¿Y si no funciona?¿Qué voy a hacer?¿De qué voy a vivir?Lo que tenía claro era que debía de hacerlo pronto, y es que si volvía a casa y me acomodaba, al final pasarían los dias y no haría nada. Pensé que al final no era nada en especial, que yo sería uno más de los que se lían la manta a la cabeza y se van con lo puesto al extranjero.

Después de 6 meses inolvidables, de viajes: Copenhague, las dunas de Skagen, Londres en Navidad, Edimburgo, Berlín, Praga, Auschwitz-Birkenau, las minas de sal de Wieliczka, o la casa rural perdida en medio de ningún sitio de Polonia para las fiestas del Pilar...

Me quedo con las cenas, las sonrisas y lágrimas, los abrazos, los besos, las cervezas, las fiestas, la visita de la tuna española-danesa, los saltos de trampolín a las piscinas, las sorpresas, el paraguas, los warnings, los polocos, las bicis, muchas bicis, las guerras de bolas de nieve, el frío, las pizzas gigantes del Amore Pizza, y de un largo etcétera, y es que si no hubiese sido por todo esto, no hubiese sido mi erasmus. estaba decidido; y como diría el tren de cercanías de allí:


"næste station: Edinburgh"