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miércoles, 6 de marzo de 2013

VEINTICINCO, VEINTE Y CINCO.

Veinticinco, veinte y cinco.

¿Por qué? Porque queda aún mucho camino por delante y muchas ganas de recorrerlo.
Porque no es tan sólo un plano, porque no es tan sólo una biografía.
Porque no son tan sólo trece viviendas cualquiera.
Porque como dice Vetusta Morla, "...nunca sabes dónde puedes terminar...o empezar..."
Andalucía, Úbeda, el Chalé y Granada, Dinamarca, Edimburgo, Madrid, Nueva York y Barcelona.
Porque el la arquitectura es importante sí, pero más lo son las personas. Son éstos espacios y las personas que de algún modo las que han vivido conmigo su interior, las que han interaccionado conmigo a través de estos veinticinco años; los que han hecho de mi persona lo que soy a día de hoy.
 


¿Por qué? Porque sí. Porque me apetecía.

Se merecía un post.
Veintinco, un cuarto de siglo.
Dentro de veinticinco más, el siguiente.

Saludos, y que no os engañe la vida  :)

miércoles, 5 de septiembre de 2012

USA PROTECTOR SOLAR

"Usa protección solar" (Wear Sunscreen o Sunscreen), es como se conoce a un artículo titulado "Consejos, como en la juventud, probablemente desperdiciados por los jóvenes", escrito por Mary Schmich y publicado en el "Chicago Tribune" como columna en 1997, aunque a menudo erróneamente atribuido a un discurso de apertura del escritor estadounidense Kurt Vonnegut. Tanto su tema como el tono son similares a los del poema de 1927 "Desiderata". Llegaría a la fama con el tema "Todo el mundo es libre (Everybody is Free), de Baz Luhrmann en 1999.

Señoras y señores...usen protector solar.
 
Si pudiera ofrecerles sólo un consejo para el futuro, sería éste: Usen protector solar.
Los científicos han comprobado los beneficios a largo plazo del protector solar, mientras que los consejos que les voy a dar no tienen ninguna base confiable y se basan únicamente en mi propia experiencia...

He aquí mis consejos:
 
Disfruta de la fuerza y belleza de tu juventud. No me hagas caso. Nunca entenderás la fuerza y belleza de tu juventud hasta que se te haya marchitado. Pero créeme, dentro de 20 años cuando en fotos te veas a tí mismo, comprenderás de una forma que no puedes comprender ahora cuántas posibilidades tenías ante tí y lo guap@ que eras en realidad. No estás tan gord@ como te imaginas.
 
No te preocupes por el futuro. O preocúpate, sabiendo que preocuparse es tan efectivo como tratar de rsolver una ecuación de álgebra masticando chicle. Lo que sí es cierto es que los problemas que realmente tienen importancia en la vida, son aquellos que nunca pasaron por tu mente, de ésos que te sorprenden a las cuatro de la tarde de un martes cualquiera.
Todos los días haz algo a lo que tengas miedo.
CANTA.
No juegues con los sentimientos de los demás y no toleres que la gente juegue con los tuyos.
RELÁJATE.
No pierdas el teimpo sintiendo celos.
A veces se gana y a veces se pierde.
La competencia es larga y al final sólo compites contra tí mismo.
Recuerda los elogios que recibas y olvida los insultos (pero si consigues hacerlo, dime cómo).
Guarda tus cartas de amor.
Tira los viejos extractos bancarios.
ESTÍRATE.
No te sientas culpable si no sabes muy bien qué quieres de la vida. Las personas más interesantes que he conocido no sabían qué hacer con su vida cuando tenían 22 años. Es más, algunas de las personas más interesantes que conozco tampoco lo sabían a los 40.
Toma mucho calcio.
Cuida tus rodillas. Sentirás la falta que te hacen cuando te fallen.
Quizás te cases, quizás no.
Quizás tengas hijos, quizás no.
Quizás te divorcies a los cuarenta o quizás bailes el vals de tu 75º aniversario de bodas.
Hagas lo que hagas, no te enorgullezcas ni te critiques demasiado.
Siempre optarás por una cosa u otra, como todos los demás.
Disfruta tu cuerpo. Aprovéchalo de todas las formas que puedas. No le tengas miedo ni te preocupes de lo que piensen los demás, porque es el mejor instrumento que tendrás jamás.
BAILA
Aunque tengas que hacerlo en el salón de tu casa.
Lee las instrucciones, aunque no las sigas.
No leas revistas de belleza. Para lo único que sirven es para hacerte sentir fe@.
Aprende a entender a tus padres. Será tarde cuando ellos ya no estén.
Llévate bien con tus hermanos. Son el mejor vínculo con tu pasado, y probablemente serán ellos los que te acompañarán en el futuro.
Entiende que los amigos vienen y se van, pero hay un puñado de ellos que debes conservar con mucho cariño.
Esfuérzate en no desvincularte de algunos lugares y costumbres, porque cuanto más pase el tiempo, más necesitarás a las personas que conociste cuando eras joven.
Vive en una ciudad alguna vez, pero múdate antes de que te endurezcas
Vive en el campo alguna vez, pero múdate antes de que te ablandes.
VIAJA.
Acepta algunas verdades ineludibles: Los precios siempre subirán, los políticos siempre mentirán y tú también envejecerás, y cuando seas viejo, añorarás los tiempos cuando eras jóven, los precios eran razonables, los políticos eran honestos y los niños respetaban a los mayores.
Respeta a tus mayores.
No esperes que nadie te mantenga. Tal vez recibas una herencia, o tal vez te cases con alguien rico, pero nunca sabrás cuánto durará.
No te hagas demasiadas cosas en el pelo, porque cuando tengas 40 años, parecerá el de alguien de 85. 
Ten cuidado con los consejos que recibes y ten paciencia con quienes te los dan. Los consejos son una forma de nostalgia. Dar consejos es una forma de sacar el pasado del cubo de la basura, limpiarlo, ocultar las partes feas y reciclarlo, dándole más valor del que tiene.
 
Pero hazme caso ... en lo del protector solar.

domingo, 12 de febrero de 2012

Estación Sur 2/2

Madrid: Estación Sur.
Apareces entre la hipnótica multitud de gente que se mueve con prisa sin saber muy bien hacia dónde. La música que escuchas parece envolverte en una fina película transparente que te aísla del barullo de la estación.
¿Qué leerá?
Vas distraído, en tu mundo.
Quizás por el azar, te sientas frente a mí.
Me miras.
Te miro.
Alternando la iniciativa, nuestras miradas se cruzan una y otra vez en un acto reflejo, casi automático, secuencial, buscando un por qué a esa atracción inicial y espontánea.
Sonrío.
Sonríes.
¿Le digo algo? No, no. ¿Estoy loca? ¿Y si son suposiciones mías? No. Me está mirando, a mí. Él debería decirme algo, ¡vamos, lánzate!
Pero no.
Con el corazón a mil, busco en mi bolsillo un bolígrafo y algo donde escribir.
Te sonrío.
Nos saludamos.
Me voy.
A unos metros de él, detrás de una columna, discuto conmigo misma sobre qué hacer.
Dudo. ¿Le doy la nota? ¿Si o no?
Nerviosa, te toco el hombro y te saco del mundo abstracto en el que buceabas con tu música y tu lectura.

-"¡Toma que me tengo que ir, pierdo el autobús!"

Asombrado, aceptas la nota. No se lo esperaba.
Me voy rápido, aún nerviosa, pensando en la tontería que acabo de hacer, así no se conoce a la gente, la vida no es una película.

Pasan un par de días, y recibo un e-mail.
Es él...

sábado, 12 de noviembre de 2011

Estación Sur 1/2

Madrid: Estación Sur.
Voy leyendo Rebelión en la Granja, de George Orwell mientras escucho cualquier canción de Joaquín Sabina. Tomo asiento para iniciar la espera y en un acto inconsciente y totalmente inexplicable me llamas la atención.
Te miro.
Me miras.
Alternando la iniciativa nuestras miradas se cruzan una y otra vez en un acto reflejo, casi automático, secuencial, buscando un por qué a esa atracción inicial y espontánea.
Sonríes.
Sonrío.
¿Le digo algo? No, no. ¿Estoy loco? ¿Y si son suposiciones mías? No. Me está mirando, a mí.
Venga, díle algo. El pulso se acelera.
Pero no. Cobardemente me sigo preguntando si hacer algo y siento cómo la voz de Joaquín Sabina me golpea en la nuca en un plano secundario al sonido de mis pulsaciones y al de mi voz interior.
De repente, te levantas.
Está todo perdido.
Me sonríes.
Nos saludamos.
Te vas.
Tenía que haberte dicho algo, pensé.
Amago la cabeza e intento autoengañarme con que todo fue fruto de imaginación. Que quizás hubiera tenido algo en mi cara y por eso te reías. Así no se conoce la gente, la vida no es una película.
Me tocan en el hombro. Me giro.
Con Sabina aun de fondo, te veo nerviosa dirigiéndote a mi y extendiéndome con tu mano una nota. No consigo acoplar lo que gesticulas con lo que me susurra la voz del cantante.
Me quito los cascos, devolviéndome al instante al ruidoso microcosmos de la Estación Sur.

- "¡Toma que me tengo que ir, pierdo el autobús!"

Acepto la nota aún estupefacto. La abro.
Me giro para contestarte y no estás.
Alterado, sonrío nervioso, aún sin encajar la situación que acababa de suceder, mirando a un lado y a otro.

La gente sigue en su ruido particular.
Yo, cierro el libro.

viernes, 19 de agosto de 2011

METRO PARRIBA, METRO PABAJO

Buscar piso en Madrid no fue fácil. Si no vimos 20 pisos, no vimos ninguno. Imagínate el panorama de 4 "andaluces catetos" en la capital en la que nunca antes habíamos estado. Buscábamos, y al no conocernos las zonas, lo mismo íbamos a ver un piso que estaba por la zona de La Coma y a la hora siguiente teníamos que ver otro piso por Pacífico... Vimos de todo: Un piso en el que el casero, un Granaíno, nos decía que la cocina no necesitaba extractor de humos o que se reserva una habitación "pa sus papeles"; otro en el que aún se olía el nauseabundo perfume a anciana (difunta madre de la actual casera); caseras locas que nos ofrecían el catálogo del Ikea para remodelar el piso (que luego no nos alquilaría porque su madre no quería...), y otros muchos por el centro, por embajadores, por vallecas, pisos en los que tenías que tener la luz encendida las 24 horas del día (de la luminosidad que tenían), pisos en los que las divisiones de las habitaciones eran más o menos mamparas de ladrillo sin ningún tipo de carpintería, habitaciones con respiraderos por ventanas, y un largo etcétera. Finalmente conseguimos uno bastante asequible cerca de Avenida de América, por el Auditorio Nacional.
Al principio no me gustaba Madrid. Se me quedaba grande no, lo siguiente.
Acostumbrado a moverme en Edimburgo en bici "d'allí p'acá", de ser la mayor de las distancias media hora de un sitio a otro y andando, pasaba a tener media hora en metro sólo para ir a clase. ¿Al centro? 15 minutos en metro, 30 en bus o 1 hora andando. Un dia me comentó un amigo: "No eches cuentas de los días que pasas en el metro porque te asustarás..." De los 11 meses que he estado en la Capital, seguro que por lo menos uno ininterrumpidamente es como su hubiese estado en el metro viviendo. Los primeros meses pasaban lentos, encontré trabajo en un restaurante por la zona de Moncloa, y cuando no estaba en clase, o haciendo cosas del Máster, estaba trabajando los findes en el restaurante, haciendo de camarero o barman, según la ocasión y apenas tenía tiempo para salir. En Octubre me seleccionaron para hacer un curso de vendedor en El Corte Inglés, así que entre el curso por las mañanas, las clases por las tardes y el restaurante por las noches, no tenía tiempo para nada. Las horas pasaban, los días se escurrían de entre las manos.
Algunas salidas, algunas entradas... claro, pero eso fue al principio...

lunes, 20 de junio de 2011

HOLA MADRID

Sigo. Después de este parón, este kit-kat, continúo. La verdad es que he estado bastante ocupado con las últimas entregas del Máster y demás, espero ir poniendo ésto al dia con lo que ha venido pasando en éstos últimos nueve meses. Es curioso. Escribo esta entrada, HOLA MADRID, sabiendo que no me quedan más de 10 días en esta jungla de asfalto, sabiendo que llego tarde, que tengo una hora y medio de camino, (voy en metro) y llego tarde.
Señores, pongamos que hablo de Madrid.

Llegué directamente desde Edimburgo el 21 de Agosto. Había quedado con dos amigos que estudiaron conmigo en Granada para buscar piso para el próximo curso y al día siguiente vendría otro colega que había estado de Erasmus conmigo; seríamos cuatro. Cuando me bajé en Argüelles del metro directamente desde el aeropuerto, me sentía extraño: el ruido, pitidos, los coches, el ir y venir de la gente, el Corte Inglés a mis espaldas, coches circulando por su derecha; de hecho cuando veía las rotondas se me hacía raro no ver a los coches en sentido horario como en UK y parecía que iban a chocar! (Que no te exagero, aunque el efecto se pasó pronto sí, tampoco te engaño). Pasaba de cerca de 500.ooo habitantes a más de 6.000.000; puestecillos mañaneros con el inconfundible olor a churros calientes con chocolate; vendedores de la Once, cantando lo que llevan para el próximo Jueves...; cuando volví, aún no se había aplicado en España la famosa ley Antitabaco, y recuerdo que me llamó bastante la atención poder percibir desde todas las tabernas y bares ese olor característico entremezclado a tabaco y fritanga, ese olor a "Bar Reinols" tan típico que solo se encuentra en nuestra península...
A día de hoy no sé si por no estar permitido fumar en los bares, o por haberme acostumbrado, te digo que no soy capaz de captar ese olor.

Un "Burguer King" para comer me dijeron éstos, (¡Ja!) después de un año fuera, una hamburguesa me iba yo a comer yo...; Los dos mejores bocadillos que me he comido en mi vida. Uno de queso y otro de jamón. Cerveza y por supuesto aceitunas (que no olivas) de tapa. Felicidad que bonito nombre tienes...

Recuerdo ese café en el Starbucks de la calle Princesa, acumulando tickets para tener Internet y poder buscar pisos...
La primera noche la pasamos en un hostal los tres, compartiendo la habitación con un chino poco sociable, y al día siguiente empezamos la búsqueda.
Al día siguiente subía el otro chaval hacia Madrid, y por casualidades de la vida, nos encontramos todos de golpe a la salida del metro (créeme, Madrid no es tan grande, me he encontrado así a varias personas que he conocido a lo largo de este año...)

Nos acoplamos todos en la casa de otra amiga que estuvo de Erasmus y empezamos la búsqueda de piso.

...10 días nos duró la odisea...



domingo, 24 de abril de 2011

GOODBYE EDINBURGH

Después de 6 meses en Edimburgo. Después de 6 meses en Dinamarca. Después de 1 año fuera de España, volvía a casa.
Supongo, y he de reconocerlo que me entró el "canguelo", no es que no estuviese a gusto ni mucho menos, puesto que ya estaba totalmente establecido; Piso, trabajo, viajes, amigos, salidas, entradas...; aunque supongo que un hecho determinó un poco mi decisión de volver.
Estando en Edimburgo, conocí a un grupete mu apañao de españoles, (porque sí, en Edimburgo también hay españoles), eran algo mayores que yo, y llevaban unos cuantos años allí viviendo. Era curioso, porque ellos me comentaron que hacía 7 u 8 años llegaron allí al igual que yo; algunos después de un Erasmus, otros para mejorar el inglés, con intención de quedarse durante un par de meses o así, "just for improve the english"; sin embargo, habían pasado 7 años y allí seguían, sin intención de volverse.
En realidad estaban bien, quiero decir, tenían su trabajo, a lo mejor, no relacionado con lo que estudiaron en su día, sus amigos, su vida... y claro yo en ese momento en verdá me asusté un poco, porque no me veía en una cafetería después de haber estudiado (¿para toda la vida?), y supongo que por eso me entrarían las prisas de volver.

A día de hoy te digo que no hubiese pasao ná si me quedo un año más.

Ya durante el mes de Julio estaba via on-line saturando bandejas de entrada de las secretarías de las universidades de Madrid, Barcelona y Granada entre otras. Hay que tener cuidado con eso que decían en la tele de "busque, compare y si encuentra algo mejor cómprelo", si quieres que te dé un consejo cuando buscas un máster: busca, pero no mucho, o te volverás loco. Cuartillas de folio escritas de arriba abajo con nombres de universidades, másters, responsables, teléfonos, direcciones, precios que me perdían. Ya no sabes ni a qué universidades has pedido información. Finalmente eché la preinscripción en las Politécnicas de Barcelona y Madrid; en Barcelona quedé en lista de espera y en Madrid, me habían seleccionado. Fácil. Próximo destino: Madrid.
No se me olvidará esa última pinta en el Beehive Inn con los amigos y compañeros de trabajo, o el concierto de Killing Time esa misma noche, la banda de mis amigos, con dedicatorias incluidas. En realidad, a partir de Septiembre las cosas cambiarían. Algunos de mis amigos dejaban Edimburgo también, por finalizar sus estudios, unos trabajarían allí y otros se irían, por lo que era un motivo más para irme.
Acababa el verano, se iba el calor (el poco que había), los turistas empezaban a abandonar la ciudad, finalizaba el Festival, había comprado el vuelo y no había marcha atrás.
Era un 21 de Agosto de 2010, justo un año después de que cogiese un vuelo con destino a Dinamarca, volaba de vuelta a España. Ni en mis mejores sueños podría haber imaginado ese 21 de Agosto de 2009, un año antes, todo lo que me quedaría por vivir durante ese año: la gente que conocería, los sitios que visitaría, etc.

¿Quién me iba a decir que un año después estaría de vuelta de Edimburgo hacia Madrid para hacer un master?

Que, ¿Con qué me quedo de Edimburgo?Con los paisajes, con el difícil comienzo de los hostales, con la gente del trabajo, con los amigos, con las tardes de barbacoa, con las pintas, con los viajes a los verdes parajes, con mi bici, con la ciudad.

¿Anécdotas?Muchas, muchísimas no, lo siguiente, algunas que no pueden contarse, otras como las dos visitas a Dinamarca a los Erasmus que seguían disfrutando de esa burbuja ya lejana para mí, el jaleo que me pilló en una de las visitas con la cosa del volcán de Iceland, locuras, andamios, vehículos, la final del mundial, ...

Al final va a ser verdad eso que decían que con la erasmus te "encontrabas a tí mismo". La mejor experiencia personal. Ya te lo dije, Lose yourself =)

domingo, 27 de marzo de 2011

FESTIVAL

Llega Agosto y con ello el Festival de Edimburgo. En realidad son tres los que se celebran: el de cine; el del desfile de bandas de gaitas, que se celebra en el patio del Castillo de Edimburgo y se agotan las entradas en Junio y "el de la calle", es decir: El International Film Festival , The Royal Edinburgh Military Tatoo y el Fringe Festival.
La ciudad se viste de gala y triplica su población durante el mes de Agosto. Caminar por la Royal Mile resulta casi imposible. Músicos, trovadores, magos, artistas y fantoches que se lanzan a la calle a la caza del desorientado turista. Los precios suben y la gente lo paga. Hay música en directo en todos los pubs de la ciudad, así como conciertos, actuaciones en las calles de todo tipo: magia, bailes, etc. Pintas de cerveza. Insomnio. Resacas. Ojeras. En la cafetería se notaba ya que era un no parar desde las 8 de la mañana, y si bien, aunque acabases cansado, a las seis y media de la tarde estabas fuera y te daba tiempo de sobra para tomar un par de pintas con los amigos y para ver alguna actuación, algunas gratis, otras no.
Recuerdo en especial un espectáculo llamado Tabu, que consistía en una especie de "circo" sin animales, pero en el que tú formabas parte; era dinámico, te hacían moverte de un sitio a otro y formabas parte de la actuación. Me recordaba mucho a los de la película Noviembre de Achero Mañas. Espectacular.

Por una parte estaba ilusionado por volverme a España, ver a mi famila y amigos, empezar en Madrid. El máster. "Una nueva meta vamos"; aunque por otra, no te negaré que costó hacerse a la idea de dejar la vida que llevaba allí. Amigos, trabajo, mi bici...

jueves, 4 de noviembre de 2010

VAMONOS ATOMOS


He de decir que escribiré acerca de lo más significativo, lo que más recuerdo desde "que eché a volar".
Después de más de un mes de fiestas de despedidas, abrazos, besos y todo lo relacionado, Jose y yo nos encontramos en Madrid al anochecer para coger el vuelo a Londres y desde allí hacer escala para ir a Dinamarca.
Parece que fue ayer, Ayer, pero el 21 de Agosto de 2009, después de 3 horas de tren, desde nuestras respectivas casas nos juntamos con una amiga en Madrid que nos llevó al aeropuerto. Quién me hubiera dicho que en un año justo y exactamente, el 21 de Agosto de 2010, estaría cogiendo un vuelo desde Edimburgo para volverme a España, a Madrid, para buscarme un piso para vivir, dejando atrás el que sin duda ha sido la mejor experiencia de mi vida.
Seis horas nos quedaban por delante hasta el vuelo que salía hacia Londres; en seis horas se pueden ver un par de películas en el portátil, claro, si no tienes la mala suerte de que se te estropee el disco duro externo. De todas formas no hubo aburrimiento ya que nos entretuvimos en sacar las llaves de Jose de dentro de su maleta, que estaba cerrada con candado.
Lo de Londres fue algo fugaz, puesto que sólo disponíamos de 3 horas hasta la salida del próximo vuelo. ¿Qué?, ¿Que sólo se tardan 30 minutos en llegar al centro de Londres en tren? Maletas a la consigna del aeropuerto. En 45 minutos estábamos tomando un café "a traga nudo" a los pies del Tower Bridge. Ha sido el viaje más rápido que he hecho nunca, no obstante yo ya había estado un mes en Londres con una beca en 2004, y luego en Diciembre volveríamos 5 días con unos amigos a visitar la ciudad por Navidad.

Llegamos de vuelta al aeropuerto a tiempo. Nos vamos.