Mostrando entradas con la etiqueta fiesta. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta fiesta. Mostrar todas las entradas

jueves, 30 de agosto de 2012

2003-2012. LA LISTA DE LA COMPRA 1/2

No me llames iluso, porque tenga una ilusión...o al menos eso decía la canción de La Cabra Mecánica allá por el verano de 2003 en su 'bonus track' del disco 'Ni Jaulas, Ni peceras' a través de la vieja radio de la alfarería. 

     Dos mil tres. Nueve años desde entonces. Nueve. ¡Cuán diferentes éramos y eran las cosas por entonces! No teníamos crisis, las constructoras y los empresarios se frotaban las manos por los años venideros. Los bares y tabernas del país aún te regalaban el olor del tabaco impregnado además del de sus fritangas pues quedaban tres años para que se diera el primer paso hacia la ley antitabaco. Con dieciséis años yo estudiaba Bachillerato en los Cerros, mientras que el verano lo echaba lavando coches en el 'Lavadero de Carrascosa' y trabajando en la Alfarería de Paco Tito en la calle Valencia o calle 'de los alfareros' para sacarme un dineriyo extra.

     Dos mil tres. Vivíamos sin Facebooks, sin Tuentis,  sin actualizaciones de estado y sin re-twittear videos a nuestros amigos. Vivíamos sin móvil y nos llamábamos. Vivíamos sin mensajes, y nos escribíamos (y correctamente). No sabíamos lo que era un emoticono, un smiles, ni un meme.  Eso del 3D en la televisión o de las pantallas táctiles sólo se había visto un año antes en la película de Steven Spielberg, Minority Report. No teníamos e-books y el best seller de por entonces, 'El Código da Vinci' de Dawn Brown se vendía en formato papel como los churros y las porras de un sábado por la mañana.

¡Y qué bien se vivía oye!

     Dos mil tres. Arnold Schwarzenegger, el de 'Terminator' se convertía en el gobernador del estado de California de los EE.UU y también ese año se lanzó la sonda europea a Marte, la denominada Mars Express. Por entonces Black Eyed Peas era número uno con su 'Where is the love?' ¡Si nos hubiesen dicho que tan sólo 9 años después tendríamos a uno de los cantantes de este grupo estrenando una canción en el planeta rojo, a más de 100 millones de kilómetros de la Tierra a través de la sonda Curiosity! En España, a principios de año aún llegaban restos de fuel del Prestige a las costas Gallegas, y un joven Asturiano escribía la primera letra con mayúscula de la historia española en la Fórmula 1 al conseguir su primera Pole Position en el GP de Hugría, dominada hasta entonces por el alemán Michael Schumacher. Lance Armstrong obtenía su quinto Tour de Francia consecutivo sin sospechar que su esfuerzo se vería frustrado nueve años después. Dos años llevaba jugando en el Atleti un niño que en un futuro nos daría una Eurocopa. Dos mil tres. El año del Centenario del Atlético de Madrid. En los cines veíamos acabar la trilogía de Matrix, Uma Thurman y John Travolta nos bailaban en el primer volumen de Kill Bill de Tarantino, Tim Burton nos regalaba Big Fish y todos los niños del mundo querían tener un pez payaso al ver Buscando a Nemo. Copito de Nieve y la oveja Dolly, nos abandonaban.

     Dos mil tres. No había planes. No había 'lista de la compra', lista de cosas por hacer. Era tiempo de las primeras veces de todo; primeras salidas, primeras resacas, primeras liadas... Largas caminatas de ida y vuelta. Los años y con ellos el lento tiempo que se medía de Septiembres a Junios y las vacaciones cuanto más, eran los viajes organizados por las asociaciones de vecinos a las playas de Almería.

     Dos mil tres. Una calurosa tarde de Julio se me caía la fría gota de sudor por la frente en la cantina de la alfarería mientras en cuclillas colocaba 'estudiantes', 'alcuzas', 'porrones', 'incensarios' y demás cacharros en la estantería, cuando escuchaba por la vieja radio de Paco que la UNESCO había declarado a Úbeda y Baeza conjunto Patrimonio de la Humanidad. No era realmente consciente de la importancia y de la repercusión que tenía la noticia entonces, y ni mucho menos imaginaba el interés que tendría la misma a día de hoy para mi...; por aquel tiempo aún veía la Universidad de lejos, y a los pocos que oía de irse al extranjero con unas becas llamadas Erasmus o Leonardo en el infinito; para mí eran unos superdotados y además, "¿Para qué irse?, ¿Para qué salir? Con lo bien que se está aquí..."; Era algo que simplemente estaba lejos de mi alcance...o al menos eso creía y así me autoconvencía. Ahora nueve años después, no llega el tiempo en el que no esté pensando en realizar el próximo viaje, y cuantas más horas de carretera o tren, para leer, escribir, o simplemente disfrutar del paisaje, mejor.  Por estadística, a mayor número de personas conocidas, mayor serán los distintos puntos de vista sobre un tema o mejor dicho, sobre el tema, ¿No? En tanto que mayor sea el choque cultural al lugar visitado, mayor será el beneficio personal obtenido

     Dos mil doce. Hay lista de la compra. 
¿Y tú, tienes tu lista?

lunes, 23 de julio de 2012

EL CHALÉ

Se entremezcla poco a poco un ruido rítmico y tronante en mis sueños. La almohada vibra. Me despierto en la oscuridad desorientado y pasan unos segundos hasta que me doy cuenta de que se trata del despertador.

Aun en la oscuridad, saboreo el gusto de la noche anterior. La boca como un zapato. Sabor a tapas, sabor a noche, sabor a amigos, a reencuentro, sabor a whisky, sabor que mata. Resaca. Borrosos los recuerdos de la noche anterior. Me incorporo sobre la cama y a tientas busco las gafas. Subo la persiana y la luz cegadora de un radiante sol de verano llena la habitación por la mañana. Al abrir la ventana parte del 'yo' de la noche anterior se escapa, pero a su vez se renueva el que queda con el aire que entra en la habitación.


Sol, calor.
La sobrina, la abuela, la familia. Conducir el coche comentando con mis padres a quién vi la noche de antes.'¿Y qué coño hacéis hasta las tantas de la mañana?' . Hermana y sobrina discutiendo por ir apretadas atrás. La radio. La carretera. El carril de tierra. Los baches.
Mis primos. Mis tios. La abuela. La casa. Las chinas. Todo está igual. Bueno todo no, la piscina parece más pequeña. Hay más coches que antes. Algunos son nuevos y otros faltan.

Un baño para espabilarse. Comida familiar. Picoteo. Muchas tapas. La tortilla de la abuela. Sus cocretas de pescado. La Fórmula 1 en la tele. Sangría o 'cuerva' para beber. Lanzarle un corcho, una chapa o un hueso de aceituna a alguien. Ponernos al día.

La obligatoria siesta en el césped, a la sombra del níspero. 'Hasta que no hagais la digestión no os bañais!'. El perro, ladrando. El café. Las pastas. Las conversaciones. Piscina. Saltos. De cabeza y de bomba, mortal hacia delante y hacia atrás. Panzazos. ¿La merienda? Tortas de azúcar y de manteca, ochíos y magdalenas de las buenas, las de la abuela.

El paseo de las mujeres a media tarde y el cubalibre de los hombres con las cartas. Se echa de menos el sonido del golpe de los nudillos sobre la mesa del abuelo. Una partida de ajedrez. La huerta con papas, tomates, habas, la higuera con higos chumbos.
Las pipas. El cubo como papelera y todos alrededor. Los chistes. Buen ambiente, buena gente. 

¿La cena? Tortilla, y sobras del mediodía. Frío. La toalla por encima de los pequeños durmiendo. El cielo. Oscuridad. Las estrellas. Casiopea, los satélites y lo que no son satélites. Cuarto Milenio.
Despedida. Besos, deseos y abrazos. Oscuridad. Cansancio. Polvo y arena en el carril. Luces de colores. El Larguero en la radio con José Ramón de la Morena.

Calor en la piel. Picor en los ojos. Cansancio.
La casa, mi casa. La cama, mi cama.





domingo, 27 de marzo de 2011

FESTIVAL

Llega Agosto y con ello el Festival de Edimburgo. En realidad son tres los que se celebran: el de cine; el del desfile de bandas de gaitas, que se celebra en el patio del Castillo de Edimburgo y se agotan las entradas en Junio y "el de la calle", es decir: El International Film Festival , The Royal Edinburgh Military Tatoo y el Fringe Festival.
La ciudad se viste de gala y triplica su población durante el mes de Agosto. Caminar por la Royal Mile resulta casi imposible. Músicos, trovadores, magos, artistas y fantoches que se lanzan a la calle a la caza del desorientado turista. Los precios suben y la gente lo paga. Hay música en directo en todos los pubs de la ciudad, así como conciertos, actuaciones en las calles de todo tipo: magia, bailes, etc. Pintas de cerveza. Insomnio. Resacas. Ojeras. En la cafetería se notaba ya que era un no parar desde las 8 de la mañana, y si bien, aunque acabases cansado, a las seis y media de la tarde estabas fuera y te daba tiempo de sobra para tomar un par de pintas con los amigos y para ver alguna actuación, algunas gratis, otras no.
Recuerdo en especial un espectáculo llamado Tabu, que consistía en una especie de "circo" sin animales, pero en el que tú formabas parte; era dinámico, te hacían moverte de un sitio a otro y formabas parte de la actuación. Me recordaba mucho a los de la película Noviembre de Achero Mañas. Espectacular.

Por una parte estaba ilusionado por volverme a España, ver a mi famila y amigos, empezar en Madrid. El máster. "Una nueva meta vamos"; aunque por otra, no te negaré que costó hacerse a la idea de dejar la vida que llevaba allí. Amigos, trabajo, mi bici...

ROAD TRIP


A finales de Julio, unos amigos y yo hicimos un viaje a las Islas Skye de Escocia. Pedí unos días en el trabajo y nos alquilamos un Peugeot 107. Saco de dormir y tienda de campaña en mano, nos echamos a la carretera.

Una vez cruzado el puente de Skye que une la península escocesa con la isla, va cambiando el paisaje paulatinamente y al pasar Portree lo único que queda por delante es la carretera y verde, mucho verde. Acampamos donde queríamos ya que en Escocia está permitida la acampada libre, si bien ibamos por la carretera y se nos hacía de noche, echábamos el coche a un lado de la carretera y linternas en mano, montábamos las tiendas de campaña. Aún quiero hacer el esfuerzo de recordar el olor a barbacoa que desprendían las bandejas desechables que comprábamos...
De momento en nuestro país iban a permitir la acampada libre
, y si bien algunos podrán decir que no lo hacen debido a que España es una tierra más seca, por la situación geográfica, lo que implica un peligro de fuego (que estoy de acuerdo, ojo) yo quiero pensar también en una mala concienciación que tienen, (o debería decir tenemos) aquí en cuanto al medio ambiente se refiere.

Bordeamos la isla en el P107. Increible. Mágico. Castillos que se elevan en verdes colinas; Acantilados vertiginosos que rajan y dividen el verde paisaje del oscuro azul del Océano Atlántico; la carretera serpenteante en la que solo cabe un coche y cada "x millas" te encuentras un ensanche por si viene un coche de frente (más de una vez tuvimos que echar marcha atrás por algún autobús hasta encontrar el ensanche para que uno de los dos pasase); vacas peluas, con enormes cuernos que pastorean tranquilamente a tu lado, las nubes que bajan a ras del suelo e intentan jugar con los dormidos lagos escoceses, pueblos abandonados, naturaleza... Más de una vez nos perdimos. Una vez, con suerte, dimos con un matrimonio Australiano que iban en bici y viajaban de un lado a otro según nos dijeron (qué forma de plantearse la vida, qué envidia!) y nos orientaron, y otra también recuerdo que nos topamos con una anciana pareja que estaban viendo a través de unos telescopios ¡los delfines a lo lejos en el mar! Parecía de película poder ver asomar la aleta dorsal de los inteligentes mamíferos...
Una vez bordeada la isla y cruzado de nuevo el puente de Skye, atravesamos la península en dirección Stonehaven, justo debajo de Aberdeen, para ver el castillo de Dunnottar, una fortaleza en lo alto de un peñón rodeado por las embravedicas aguas del mar del Norte.

Con tales parajes te dan ganas de gritar ¡¡¡¡Libertaaaaaad!!!! como lo hizo Mel Gibson en Braveheart tú.











domingo, 13 de marzo de 2011

LOSE YOURSELF


Al principio de tener el curro no tenía las horas que deseaba, tenías el inconveniente de llegar muy muy justo a final de mes, pero la gran ventaja de disponer de mucho tiempo libre.

El tiempo cada vez mejoraba, y si bien alguna vez caía una chaparrá, ésta era ligera y de momento volvía el sol a intentar calentar nuestra blanca piel. Me negocié una bici que se convirtió en el medio que podía llevarme a cualquier sitio, tan sólo distante de unas cuantas pedaleadas de menos o más; me saqué mi carnet de la biblioteca de Edimburgo y sacaba libros que me entretenían de vez en cuando.

Escapadas al Jardín Botánico de Edimburgo, barbacoas y fútbol en los Meadows, subidas al Arthur Seat...;qué grande la barbacoa en el jardín de mi casa el día de mi cumpleaños. Sol, amigos, cerveza, chuletas...hasta el pesao hijo de vecino pidiendo cerveza acudió por allí.

Por otra parte, hay gente que no puede estar sola o no sabe. Tengo amigos que me dicen: es que no sirvo pa estar solo tío, me aburro, me desespero. Soledad. Tienen miedo a quedarse solos porque no saben cómo aprovechar ese tiempo. ¿Aburrimiento tal vez? Siempre hay algo qué hacer. Tenía un profesor que decía: "Lo peor que le puede pasar a alguien es decir que no tiene nada que hacer".
A ver, no hay que ser extremistas, por lo que no hay que extrapolarlo a ser huraños. A mí, como al que más, me gusta salir y disfrutar con los amigos. No obstante a veces hay que saber estar solo, ordenarse y organizarse, saber pensar (no demasiado, que se cría mala sangre, como diría mi madre). Pues eso. Un par de horas al sol sumergido en la lectura, con tu música de fondo, acompañado de tu inseparable bici NO TIENE PRECIO. (Te lo digo ahora, que vivo en Madrid)
Algunos pueden pensar: vaya amargao el tío este, pero que no se equivoquen, hice amistades buenísimas allí, de hecho, conecté mejor con algunas personas que con otras que he conocido de toda la vida. Se suele decir que no es más feliz el que más tiene, si no el que menos necesita:

Un libro, una cerveza, sol, césped, ¿Qué más se puede pedir?

Aparte de "lose myself", o perderme, organizaba con los colegas salidas y entradas. Tardes de Fifa con pizza y karaoke, salidas al Opium, The Hive... Un día hicimos una excursión a la isla de Cramond. Un camino la une con la costa, pero a partir de las 6 de la tarde queda sumergido por la marea que empieza a subir. Noveas, to guapo tú.

Yo que tú, me desintoxicaba de la ciudad de vez en cuando.

Lose yourself my friend =)



domingo, 23 de enero de 2011

Hoy, hace un año...



Hoy, hace un año, estaba saturao, estresao, agobiao, cansao. Nada más volver de la Navidad, volver a atiborrarme de turrones y mantecaos y de poner al día a la familia de lo que la Erasmu's life era; había que ponerse las pilas, y es que la entrega del proyecto estaba ahí.
Después de un intenso mes de Enero a base de Autocad, espesores de líneas, sombreados, contornos, corta-pegas, con los ojos cargados y cansados, sacábamos a la luz 12 pizarras llenas de planos, detalles e instalaciones, de A cuatros, tres, dos y uno, que debíamos defender mi compañero y yo ante 4 profesores. Lo hicimos. A partir de ese momento podíamos engordar las listas del paro.
¿Y ahora qué?
Toda tu vida has sabido dónde estaban las metas que debías alcanzar, o mejor dicho, sabías qué habría después de alcanzar esas metas. Por ejemplo, al acabar el instituto sabías que la universidad estaría ahí, y que después de terminar, apenas llegases al último año de carrera, las empresas se pelearían por contratarte, el trabajo estaría ahí esperándote, (o al menos eso era lo que se veía cuando empecé en la facultad), pero acabas, y el trabajo no está. Después de 6 meses inolvidables en el extranjero, ves como te pinchan la burbuja en la que has estado viviendo, como despiertas de ese sueño y te das cuenta de que algo has de hacer.
Intentas prolongar la estancia, sin ningún resultado, echas más de mil y un currículos a distintas empresas, buscas trabajo en la ciudad de Horsens, pero no hay manera.
A principios de Febrero estuve en Edimburgo visitando la ciudad. Allí estaba un compañero de la facultad de Granada estudiando un máster. ¿Y por qué no?Realmente está en nuestras manos la posibilidad de hacer lo que queramos en la vida. Cuando llevas viviendo desde los 18 años fuera de casa, lo que menos te apetece es volver a como estabas antes, y no es que no esté bien con mis padres, es que cuando se prueba esa independencia, esa libertad, "eso" es adictivo.
Me iré a perfeccionar el inglés, a "terminar de encontrarme a mí mismo" (que en la erasmus no me dio tiempo). Muchas dudas, muchas preguntas. Inseguridades. ¿Y si no funciona?¿Qué voy a hacer?¿De qué voy a vivir?Lo que tenía claro era que debía de hacerlo pronto, y es que si volvía a casa y me acomodaba, al final pasarían los dias y no haría nada. Pensé que al final no era nada en especial, que yo sería uno más de los que se lían la manta a la cabeza y se van con lo puesto al extranjero.

Después de 6 meses inolvidables, de viajes: Copenhague, las dunas de Skagen, Londres en Navidad, Edimburgo, Berlín, Praga, Auschwitz-Birkenau, las minas de sal de Wieliczka, o la casa rural perdida en medio de ningún sitio de Polonia para las fiestas del Pilar...

Me quedo con las cenas, las sonrisas y lágrimas, los abrazos, los besos, las cervezas, las fiestas, la visita de la tuna española-danesa, los saltos de trampolín a las piscinas, las sorpresas, el paraguas, los warnings, los polocos, las bicis, muchas bicis, las guerras de bolas de nieve, el frío, las pizzas gigantes del Amore Pizza, y de un largo etcétera, y es que si no hubiese sido por todo esto, no hubiese sido mi erasmus. estaba decidido; y como diría el tren de cercanías de allí:


"næste station: Edinburgh"

sábado, 22 de enero de 2011

PARTY & CO!!


El estudiante erasmus conoce nuevas culturas, hace nuevas amistades, conoce nuevos horizontes que antes ni se imaginaba, el estudiante erasmus se encuentra a sí mismo, madura, estudia (para los que piensen que no), aprende idiomas, viaja; pero no nos engañemos, el estudiante erasmus también ESTÁ DE FIESTA.

No son pocas las que montábamos allí. Intentaré nombrar las más sonadas, aunque fijo que me dejaré muchísimas otras en el tintero...

Al principio, cuando el tiempo nos dejaba, se organizaban muchas BBQ's en las distintas residencias, aunque también existían las zonas comunes: estaba la lavandería, la "common room" (una especie de sala de estar), la "common kitchen" (cocina), o la "party room". Para organizar las fiestas lo más lógico hubiese sido utilizar ésta última, pero los requisitos que tenías que cumplimentar para que te dejasen esa sala se alejaban demasiado de lo deseado. Se debía de nombrar a un "responsable", dejar un depósito de fianza (de no me acuerdo cuánto) y sólo se podía alquilar dos veces al mes. Es por eso que las montábamos en la "common room" y después, cuando nos la cerraron, en la "kitchen". Nada más llegar, los españoles hicimos bote y compramos entre todos un equipo de sonido: altavoces, mesa de mezclas, micro, etc. el dinero que sobró lo dedicamos a suministro de cerveza que nos duró para cerca de un mes. Al mes de llegar, la "common room" fue cerrada. La "kitchen" duró un poco tiempo más, pero también la cerraron. La volvieron a abrir al final del primer cuatrimestre, pero después de la fiesta de despedida que nos organizaron a mi amigo y a mi, la volvieron a cerrar...

Nada más llegar, a finales de agosto, empezó en Horsens el "Medieval Festival", una semana
en la que todo el centro de la ciudad se traslada a épocas medievales, en la que el suelo estaba cubierto de paja y tierra, mercaderes y doncellas andaban por la pedestrian street, innumerables puestos de compra-venta de marranos, carnes, quesos y sobre todo cerveza, mucha cerveza. Todo el mundo andaba disfrazado por las calles, cuernos vikingos llenos de zumo de cebada, con la música en directo de fondo de las bandas de la época.

Poco después, la universidad organizaba el International Day, una fiesta en la que la propia
universidad nos daba presupuesto para preparar comida y bebida típica de nuestro país. En el hall de la universidad, diferentes Stands procedentes de todo el mundo: España, Francia, Ghana, Italia, Rusia, Polonia, y un largo etcétera con comidas y bebidas procedentes de todo el globo. Dónde si no, alrededor del Stand de España era donde estaban el 90% de las personas con tal de probar la "spanish omelete" (tortilla), o el tinto de verano.
Aunque no era obligatorio, nos disfrazamos. Acudimos al hall cuando ya todo el mundo estaba allí (típico de nosotros), pero lo hicimos a lo grande. Dos compañeros disfrazados de Guardia Civil nos abrían el paso entre la asombrada muchedumbre para que dejasen pasar a una cuadrilla de 6 ó 7 toreros, 5 ó 6 flamencas, un grupo de sanfermineros y al toro. INCREIBLE. Cánticos: el del "camarero", entre otros. La gente no daba crédito.
Improvisadas plazas de toros haciendo de barreras las distintas personas, hacían de nosotros un espectáculo. Éramos el centro de atención. Los Olés se oían por toda la Universidad.

No olvidaré las del K-Block, una residencia que más tarde reformaron y cerraron casi al principio de llegar. Dos plantas. Dos pasillos largos. Oscuridad. Muchísima gente. Luz y sonido. En la planta de arriba fiesta de los Italianos; abajo: nosotros. Presupuesto para cerveza y otros: unas 3500 dkk (470€). Ésa noche me trae buenos recuerdos...Si me dijeran que me quedase con un objeto de esa noche, diría un paraguas; y una canción...mmm...la de Umbrella de Rihana tal vez...
Más tarde se organizaría la Pyjama's Party allí para despedir a dicho edificio como se merecía.

Muchas veces había meeting en el pasillo de las Puris, o en el de Lorena, como para la fiesta de Halloween, o para la Sport Party (entre otras). La universidad en otra ocasión organizó otra fiesta en la que debíamos de ir disfrazados, la Fantasy Party.

Más tarde, en Diciembre, antes de volver a casa por navidad como el turrón, por fín alquilamos la Party Room y organizamos una grandísima cena de Navidad, con regalos para todos. Quién no ha celebrado el año nuevo con unos amigos antes del 1 viendo videos de youtube de Ramonchu con su capa en TVE con uvas y sidra...

A partir de finales de Enero fueron un poco amargas, ya que los que íbamos para un solo cuatrimestre empezábamos a preparar maletas. Se nos acababa "el chollo". Fiesta despedida para las Puris, o para las Francesas. Mi penúltima fiesta sería para el Carnaval, a mediados de Febrero. La última, la fiesta de despedida que nos organizaron a un amigo y a mi.

Fue increible. Para no hacerla melancólica, lo que nos organizaron al chaval que llegó aquel primer dia conmigo, con el que me bebí mi primera cerveza caliente en Horsens, y a mi, fue una serie de gincanas y juegos que culminaron con una camiseta de "I love Horsens" firmada por todos y cada uno de esos individuos inolvidables, y cómo no, con la llegada de Stefan (el conserje) para cortar todo tipo de fiesta-evento despedida y más si culminaba en la common kitchen...

A lo largo de todo este post, habría que introducir las palabras 100 minutos, pirámide, 10 paredes, o jugar al escondite por la residencia cual niños de 8 años por donde uno quiera. Más tarde, en el segundo cuatrimestre, se organizarían muchas otras, el Spring Break, los carnavales de Aalborg, los miercerveza, la casa rural, Sicilia, etc.







miércoles, 12 de enero de 2011

COPENHAGUE

Finales de Julio de 2010.
Después de un verano en el que había estado en un proceso de acumulación de reservas de grasa y nutrientes a base de cervezas, tapas y croquetas caseras de mamá para el frío danés, dos amigos deciden ir a visitarme a Dinamarca. Ellos, que nunca habían salido de España, que nunca habían montado en avión, y sí, ellos, que no hablaban inglés.
Dos meses después, me llamaban por teléfono:
"¡¡Estamos en Dinamarca!!" Disfrutaron como enanos.
Aún no me lo creía cuando los vi bajarse del autobús en la gasolinera a la que los fuimos a buscar, después de haber tenido que hablar con el conductor del autobús para explicarle a dónde iban y dónde se bajaban, fueron uno más. Negociamos bicis, (cómo no), salidas, entradas, viajes, 100 minutos, 10 paredes, esconderse de Stefan... ; formaron parte de unas de las primeras BBQ's en la residencia del Student Village o a la Pyjama's Party del K-Block. Mientras nosotros decíamos: ¡Haber estudiao, estarías de Erasmus!, ellos decían: ¡Haber tenío un amigo que estaba de Erasmus, estarías de Erasmus!

Nos fuimos a Copenhague. Dormíamos en la 14º planta del Dan Hostel. Hans Christian Andersen, la Sirenita, el Canal, Christiania...(no me pondré en plan guía turístico qué ver en Copenhague, porque para eso están los Españoles/Andaluces/Madrileños/etcéteras por el mundo...) De lo mejor sin duda, (a parte de Christiania) el movimiento de gente que había en la ciudad, ya que nos pilló en la época en la que Madrid perdió la candidatura de 2016 de los Juegos Olímpicos. Mucho Japonés, Español, de Chicago y Río de Janeiro. Tuvo lugar la ceremonia final en Copenhague, y no se me olvidará el careto que se nos quedó a todos en la plaza Rådhuspladsen cuando anunciaron que después de ser finalistas, nos quedábamos en eso, en finalistas. Aún así estoy seguro que fueron muchas las familias danesas que nos vieron a través de sus televisores cantar unos camareros, dar unos "muletazos y olés" y dejarnos las gargantas, formando parte de eso que llaman La Furia Roja.
¿Anécdotas?De todas las tallas. Muchísima policía (poca diversión!! dirian algunos ...), prensa internacional, Ana Belén de Onda 6, alguna foto con el Rey "Juanca" y "Sofía" a la salida del Hotel D'Angleterre o por ejemplo salir del hostal y ver pasar al séquito de luces, sirenas, motos y helicópteros y demás del que dijeron que cambiaría el mundo, el del "Yes we can" (que en unos años sonará a No, we couldn't)
Mis amigos se fueron. Me despedí de ellos desde la estación de tren de Copenhague, cerca del Tívoli y los mandé solos otra vez hacia Billund. Como no, el viaje de vuelta sería movidito...
Su vuelo iba desde Dinamarca a España, haciendo escala en Londres. Debido al cambio horario, llegaron con el tiempo justo y cuando llegaron a Londres apenas les dió tiempo para embarcar en el siguiente vuelo hacia España. No les dejaban facturar una maleta que llevaban para los dos. No había tiempo. A modo de terroristas, se enfundaron un pantalón encima del otro, una camiseta encima de la otra, chaquetas, camisas, bufandas y gorros y guantes en los servicios de la terminal del aerouperto de Stansted mientras las personas los miraban asustados. Toallas abandonadas, ropa desaprovechada, botes de colonia medio llenos...
Me imagino la sorpresa de las limpiadoras a la hora de recoger eso, con el tema de los atentados terroristas hoy en día...Finalmente subieron al avión empaquetados y forrados como el muñeco de michelín. Después de una semana de gastos, frío, sufrimiento, pérdidas de objetos, resacas y demás volvían a casa.

Mientras tanto, nosotros volvíamos a Horsens, para prepararnos el gran viaje que haríamos a la semana siguiente...el Autumn Break: Rep. Checa, Polonia y Alemania.

¿Que si mis amigos lo volverían hacer?Con los ojos cerrados me dijeron.

Mereció la pena.

Gracias chavales.

domingo, 14 de noviembre de 2010

BICIS, BICIS Y MÁS BICIS



En 6 meses en Dinamarca he cogido la bici más que en toda mi vida. ezo e azí.
Las bicis (hablo en plural) te las puedes comprar, o te las puedes negociar; la mayoría de la gente, perdón: los españoles negociábamos. Te impacta un poco al principio no ver muchos coches por las calles, y ver a mujeres con una máquina que se asemeja a una bici pero con un cajón donde puede llevar a sus hijos o las bolsas de la compra (según convenga), o a personas de 60 años montando en bici. Una vez, al poco de llegar, dábamos una vuelta por los alrededores de la ciudad y nos enganchamos a una mujer de unos sesenta y pocos que nos llevó en ruta pa dar un paseiyo. 20 km. Veinte kilómetros, que para un ciclista preparado, o un simple aficionado que practique de vez en cuando no será nada, pero para nosotros sin duda que lo fue.
Eso de que cuando te compras un coche y si tienes que ir a comprar una bolsa de pipas vas en coche, (aunque esté al lado), también pasa con las bicis; intentas hacer equilibrio para llevar las bolsas de la compra (además de mochila petada a la espalda) en el manillar (si no tienes cesta), al principio cuesta, pero se le coge el truco. Teníamos un parking de bicis en la residencia, que a veces hacía las de taller, fue tal el aforo de bicis en el aparcamiento que nos hicieron poner una pegatina para identificar nuestras bicis y vino un camión un día a llevarse el resto. Dos viajes de remolquillo para llevarse todas las bicis. No digo ná.
Éramos como niños de 12 años con las bicis. Disfrutábamos. A veces la policía te paraba y te decía que sin luces no se podía conducir. Cuando se daban la vuelta, montabas, ¡Y podías, toma!. Excursiones a través del bosque, alrededor del lago que había detrás de la estación de tren, hacia la playa verde (completamente blanca en un par de meses), viajes a -15ºC hacia la universidad y con el viento en contra, salidas de cadena, candados, manos negras con grasa, caídas, cardenales, heridas, costras, puntos en la barbilla, más caidas, y es que como dicen si bebes, no conduzcas.

PRIMER CONTACTO


Llegamos al aeropuerto de Billund. Es curioso lo del país nuevo: Dinamarca. A la mayoría de las personas les dices que piensen en un país que empiece por la letra "D" y casi todos te dirán éste, aunque luego no sepan absolutamente nada de el, ni siquiera situarlo en el mapa. (No te engaño, yo al principio tampoco sabía), un país de gente educada, limpio, con calidad de vida (discutible) y caro (no tanto para ellos).

El autobús nos dejó a las afueras de la ciudad a la que íbamos: Horsens. A día de hoy y después de haber vivido allí 6 meses, aún no sé exactamente dónde nos dejó el autobusero, aunque después de preguntar a 2 ó 3 (Aún no me he actualizado ante la última revisión de la RAE, lo siento) individuos en un inglés chapurreado a nivel de yes very well fandango no, lo siguiente, nos tropezamos con nuestra residencia. Allí estaban en el patio 3 ó 4 (insisto en la ó) chavales para darnos la llave de la habitación, y nos ofrecen una cerveza caliente. Caliente. Les dices que tú siempre te la bebes fresquitas, aunque al final aceptas porque vienes sediento del paseo desde el autobús a la residencia, te prometes a ti mismo que será la primera y la última cerveza caliente (¡Ja!)

Te vas de Erasmus y dices que tú no te vas a juntar con los españoles, para así mejorar tu nivel de inglés (Muy bueno, por cierto, después de tirarte 7 años estudiando el verbo To be desde la EGB hasta Bachillerato, ah y en la Universidad); bueno, eso, te lo propones (¡Ja, ja!) y aunque las clases las des en inglés con los profesores, tengas compañeros para hablar en inglés..., y conozcas y hables con franceses, italianos, polacos, etc, al final acabas la mayoría del tiempo con los de casa. Los días pasan volando, poco a poco vas conociendo a la gente, al principio se confunden nombres, pero con el tiempo y las fiestas se soluciona el problema.